
El Castillo de Larnach es una mansión situada en lo alto de una colina de la península de Otago dentro de los límites de la ciudad de Dunedin, Nueva Zelanda. Es uno de los únicos dos castillos que hay en Nueva Zelanda, el otro de los cuales (El castillo de Cargill, también en Dunedin) está ahora en ruinas. Por esto, el castillo de Larnach es considerado a menudo como el único castillo de Nueva Zelanda.
Fue construido durante 1863 y 1878 con el propósito de servir como un lugar de aprendizaje para aquellos quienes se podían considerar "magos".
Está rodeado por hermosas y grandes jardines los cuales poseen variedad de flora, su proximidad con el mar hace esto posible, al igual que atrae animales como las diferentes especies de aves, los pingüinos de ojo amarillos y el pequeño pingüino azul, focas, leones marinos y albatros; quienes habitan en las playas y costas de Dunedin.



