top of page

A través de los años ha habido conflictos entre las diferentes asociaciones de magos a través del mundo, esto debido a que no siempre todos están de acuerdo entre sí, y terminan creando fuertes discusiones que en más de una ocasión han terminado con desastrosas consecuencias.

Una de estas consecuencias han sido las Guerras Mágicas, las cuales han causado destrozos y demás en todos los continentes.

 

El año era 1100, año en el cual la primer Guerra Mágica se llevaría a cabo.

Todo comenzó en un frío país nórdico; Noruega, durante el reinado del rey vikingo Magnus Olafsson. Como muchos otros miembros de la realeza y familias aristócratas, Magnus había sido marcado por la “descendencia” del obispo de Cartago, haciéndolo un mago. Pero a diferencia de todos los demás, Magnus poseía un corazón torcido y eso se demostró cuando le arrebató el reino del norte su primo, así quedándose con el trono noruego en su totalidad. Sin embargo, aquello no era la única prueba de su maldad, pues él creía que los magos debían salir de su escondite, ¿Y qué mejor para hacer aquello realidad que brindar amplia confianza a aquellos como él? Aunque el principio todo era una noble causa de libertad para aquellos incomprendidos y tachados de abominaciones, pronto se transformó en una enorme avaricia y deseos que eran difíciles de satisfacer.

Muchos decían y murmuraban de lo loco que estaba el rey, muchos de sus súbditos le temían, pues nadie podría predecir lo que este haría, otros comentaban que había sido poseído y rezaban a Odín para que su rey pudiera ser liberado de tal maldad que habitaba dentro de su cuerpo y alma, más Magnus estaba perfectamente bien, no había nada malo con él, aunque tal vez sus pensamientos comenzaban a ser más oscuros y sus caprichos mucho más grandes.

Llegó a un punto en el que junto a otros reyes vikingos partió hacia el sur con el propósito de conquistar nuevas tierras. Aquello por la brillante idea de colonizar el mundo y hacerlo un lugar donde los magos pudieran existir en paz, un lugar donde no serían despreciados por humanos.

Y aunque muchos estaban de acuerdo con esa idea y la apoyaban, otros estaban totalmente en desacuerdo, ya que sabían que aquella no era la mejor forma de hacer que aquellos quienes eran “diferentes” fuesen aceptados. Sin embargo, el rey noruego continuó llevando a cabo aquello que él denominaba un “brillante” plan, y a esas alturas no había nada ni nadie que lo pudiese detener.

 

Y a pesar de eso, lo mayores magos del momentos, los cuales eran fieles cristianos quienes poseían altos rango dentro del vaticano y quienes curaban a los enfermos a través de la “gracia de Dios”, no hacían nada. Dejaban que aquellos malvados reyes escandinavos bajaran a tierras británicas y conquistaran gran parte de su territorio, causando destrozos por todos lados. Esto enfureció en demasía a otros magos, quienes creían debían actuar antes de que todo fuese un gigantesco caos, así que juntaron tantos hombres como podían e inmediatamente partieron a tierras Anglosajonas.

Estos hombres sabían de las pocas oportunidades que tenían de ganar aquella guerra, puesto que su ejército era de un número mucho más bajo y todos sabían de la agresividad que poseían los vikingos en la guerra, sin mencionar que estos también tenían en su posesión mejores armas que aquellos pobres campesinos, pero era mejor intentar a quedarse de brazos cruzados.

 

Al estos hombres pisar tierras anglosajonas, se llevaron una enorme sorpresa, pues la ciudad era todo un caos. Las ciudades estaban prácticamente en llamas y aquello era culpa de los vikingos.

Magnus se había encargado de arrebatarle el trono a Henry I de la casa de Normandía, quien no objetó, puesto que sabía que no había más que hacer, sin mencionar que este tenía alianzas con Magnus y no era conveniente estar en su contra.

 

La guerra inició en el momento en el que estos magos entraron a la residencia de Magnus, o tal vez justo en el momento en el que pisaron tierras anglosajonas.

 

Una batalla intensa, llena de muerte y sangre siendo desparramada por todos lados. Hechizos rotos o medio completar siendo lanzados por ambos bandos, intentando aniquilar a tantos como fuese posible; círculos mágicos siendo dibujados en el suelo, una trampa para todo aquel que los pisara; runas siendo utilizadas para proteger, curar y atacar; haciendo uso del poco conocimiento de la piroquinesis que estos hombres tenían; espadas al aire y repletas de sangre.

Todo aquello llegó a un punto en el que estaban más que agotados, ya no sabían si mataban a sus compañeros o enemigos, el único propósito era matar y matar y matar, un ciclo del cual ninguno podía salir.

 

La Primera Guerra Mágica duró tres años. Tres años sangrientos que terminarían con la decapitación del rey Magnus en River Quoile, Ulster, Irlanda. Muchos perdieron a familiares y seres queridos, esposos, hijos, nietos, y más, pero lograron su objetivo y detuvieron los malvados planes de Magnus Olafsson, aunque tal vez esto cobró más vidas mágicas de las necesarias.

Primera Guerra Mágica

© 2023 by Ocean X. Proudly created with Wix.com

bottom of page